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“Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.” (Hechos 2:47b) Cuando los discípulos de Jesús se iban dando cuenta del costo del discipulado, Jesús les animó diciendo "De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de Mí y del Evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hios, y tierra, con presecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna" (Mateo 10:29-30). Si bien el cumplimiento pleno de esta promesa será pleno cuando nuestro Señor regrese, también es cierto que ello encuentra un cumplimiento aquí a través de la iglesia, la familia de Dios (Efesios 2:19). Es cierto, no todo será miel sobre hojuelas en la iglesia local y, sin duda, existen causas legítimas para dejar una iglesia. Sin embargo, es también la iglesia el medio ordinario que Dios usa para formarnos, para conformarnos a Su Hijo, para lidiar con nuestro pecado, para percibir Su Amor a través del amor de los hermanos y para aprender a amar a aquéllos que pecan contra nosotros... como Él lo hizo con nosotros. No erremos, si somos verdaderos creyentes, pertenecemos a la Iglesia universal; pero también hemos de pertenecer a su expresión terrenal, la iglesia local, ahí a donde Dios nos ha añadido. #PalabraVerdadYVida #MiEstudioBiblico #IglesiaLocal #DíaDelSeñor

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